Con el objetivo de mejorar el flujo vehicular en los horarios de ingreso a clases, City Lab Biobío se encuentra implementando en Concepción el programa piloto “Un Beso y Chao”, una estrategia de movilidad en las cercanías de las escuelas, inspirada en experiencias internacionales y nacionales que buscan ordenar el descenso de estudiantes y reducir la congestión generado por el ingreso del colegio.
La iniciativa –que se basa en la experiencia del sistema “Kiss & Ride”, utilizado en distintas ciudades europeas– se realiza en el Colegio Bautista de Concepción, donde durante los días 30, 31 de marzo y 1 de abril se aplicará esta metodología de descenso rápido de escolares desde los autos, en zonas delimitadas y con tiempos breves de detención. El objetivo es agilizar el flujo vehicular y disminuir las filas y maniobras riesgosas que suelen producirse durante el ingreso a clases.

En 2025, el laboratorio detectó que el “superlunes” concentró hasta un 300% de aumento en los tiempos de viaje, con demoras que alcanzan hasta 50 minutos en ejes críticos, evidenciando la presión que la movilidad escolar y laboral ejerce sobre una red vial que ya opera al límite.
El plan a aplicar en la capital penquista considera también un trabajo de levantamiento y análisis de datos de tráfico,en conjunto con Solutiva Consultores, incluyendo mediciones en terreno durante franjas de 30 minutos y el uso de drones para analizar el comportamiento del flujo vehicular, los tiempos de detención de los vehículos y la extensión de las filas de espera.
Según explicaron desde el laboratorio, el plan “Un Beso y Chao” opera con apoyo de auxiliares, profesores y estudiantes de cuarto medio del Colegio Bautista de Concepción, profesores y estudiantes de la carrera de Prevención de Riesgos de la Universidad Técnica Federico Santa María y miembros del equipo que actúan como “guías”, quienes apoyan el descenso de las estudiantes desde los vehículos y las acompañan hasta la entrada del colegio, evitando que los apoderados se bajen de sus autos para dejar a las niñas y con esto generar congestión. Además, señalan que esta dinámica permite a la comunidad escolar desarrollar liderazgo, responsabilidad y trabajo en equipo, al mismo tiempo que fortalece la autonomía y confianza de los niños.
“Los entornos de los establecimientos educacionales son uno de los puntos donde se concentran mayores conflictos de la movilidad durante la mañana. Con este piloto buscamos medir ese fenómeno y evaluar si con soluciones basadas en gestión y no en grandes obras de infraestructura podemos ayudar a disminuir atochamientos”, explica Fernando Pérez, director principal del City Lab Biobío.
De acuerdo a Esteban Crisosto, director del Colegio Bautista de Concepción, el piloto ha sido bien recibido por parte de los apoderados y estudiantes, lo que ha permitido darle mayor fluidez al tránsito. “Todos somos resistentes a los cambios, por lo que hay que generar una cultura y que se genere una conciencia del bien común. Acá normalmente se escuchan bocinazos o gente que protesta porque se detiene el tránsito, por lo que es muy positivo que podamos implementar una medida así acá”, afirmó.
Para evaluar el impacto real de la intervención, el laboratorio junto con Solutiva Consultores realizarán una segunda medición la semana siguiente, esta vez sin aplicar el sistema, lo que permitirá comparar ambos escenarios y analizar cómo varían los mismos indicadores de tráfico.
Los resultados del piloto permitirán evaluar la posibilidad de replicar esta estrategia en otros establecimientos educacionales de la Región del Biobío, aportando información para el diseño de soluciones de movilidad urbana que involucren activamente a las comunidades escolares.


